La reunión de "Amigos de Siria" que se realizará en la capital de Turquía, fue adelantada para el domingo 1 de abril debido a "motivos técnicos", según informaron este martes fuentes diplomáticas locales. En un principio, la conferencia estaba pautada para el lunes 2 de abril.
"Hemos decidido adelantar un día la reunión por motivos técnicos (...) Para ganar tiempo y poder utilizar nuestro tiempo de una forma más eficaz, hemos tomado esa decisión", señaló a la agencia de noticias AFP un funcinario de la Cancillería turca.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció la semana pasada que el 2 de abril se celebraría la conferencia en la que participan dirigentes árabes y de Occidente para presionar una salida del poder del presidente sirio Bashar Al Assad.
La primera reunión de este grupo autodenominado Amigos de Siria se realizó el pasado 24 de febrero en Túnez y concluyó con una férrea condena al Gobierno de Damasco y sin acuerdos concretos para ayudar a la nación árabe a salir del conflicto social.
El Gobierno de Siria rechazó las conclusiones de ese debate en Túnez, calificando este encuentro como una "Conferencia de amigos de Washington y enemigos del pueblo sirio".
Un portavoz del Estado sirio, citado por la agencia Sana y que pidió permanecer en el anonimato, condenó el hecho de que se utilizará esta reunión para solicitar el financiamiento de los grupos armados irregulares.
Los asistentes coincidieron en la necesidad de formar una "fuerza árabe de pacificación" para supuestamente "garantizar la estabilidad" del país y una "transición democrática".
Por su parte, el Gobierno sirio reiteró el llamado al diálogo a las fuerzas opositoras, a quienes invitó a convertirse en socios en el proceso de construcción de un mejor futuro para el país.
Siria también saludó al pueblo hermano de Túnez que salió a expresar su enojo y rechazo a la convocatoria de esta reunión en su territorio, como parte de un plan conspirativo.
En esa oportunidad se reunieron unos sesenta delegados medio orientales y occidentales que apoyaban una intervención a Siria con excepción de China y Rusia.
Los Gobiernos de Pekín y Moscú abogan por una resolución pacífica que permita el acuerdo entre las partes involucradas sin que medie la injerencia en los asuntos internos sirios.
Damasco ha manifestado que potencias extranjeras han orquestado un plan de descrédito y desestabilización en el país, tras las manifestaciones a favor y en contra de Al Assad desde marzo de 2011.
Occidente ha acusado al Ejecutivo sirio de ejercer "represiones" sobre los civiles durante las manifestaciones, hecho que el Gobierno árabe ha desmentido y ha aclarado que la Unión Europea, la Naciones Unidas y la Liga Árabe pretenden ignorar "los crímenes terroristas que perpetran los grupos armados".
El Gobierno sirio ha exhortado a las potencias a condenar el terrorismo y llamar al diálogo para que Siria salga de su crisis.